Excmo. Sr. Dr. D. Alfredo Rocafort


- Académico de la Real Academia de Ciencias Económicas y Financieras de España.
- Académico de la Real Academia de Doctores de Cataluña.
- Catedrático de la Universidad de Barcelona en Economía Financiera y Contabilidad.

Excmo. Sr. Dr. D. José Daniel Barquero


- Académico Correspondiente de la Real Academia de Ciencias Económícas y Financieras de España.
- Académico Electo de la Real Academia de Doctores de Cataluña.
- Presidente del Consejo Superior Europeo de Doctores
.
- Director General de la Fundación Universitaria ESERP, España.

Editorial Febrero

Aunque los grandes flujos migratorios de los países menos desarrollados hacia los países industrializados han sido un factor constante en la segunda mitad del siglo XX, es en esta época actual de crisis cuando el peligro del choque de civilizaciones es más grave y patente. Al inmigrante se le relaciona con el paro o incluso se le considera, en cierto sentido, causante del paro. Y sin embargo, la aportación de los inmigrantes al país receptor es no sólo positiva desde el punto de vista cultural, sino imprescindible desde el punto de vista económico y laboral.

Ante esta situación, es de suma urgencia que se apliquen todas las medidas posibles por parte de las autoridades, para que en primer lugar se explique de forma convincente a los ciudadanos del país de acogida que la inmigración no tiene nada que ver con el desempleo. Si de repente volvieran a sus países de origen todos los inmigrantes, seguiría existiendo el desempleo en la mayoría de los ramos industriales y gran parte de los puestos de trabajo que actualmente están cubiertos por trabajadores inmigrantes quedarían sin cubrir.

No podemos hacer responsables a los inmigrantes de los errores de nuestras administraciones y de nuestros políticos. Si en el transcurso de la última década han llegado a nuestro país cinco millones de inmigrantes, es porque nuestra economía los ha necesitado y los ha llamado. Si nuestra economía no se hubiera basado de forma casi exclusiva en la construcción, probablemente ahora no tendríamos más de dos millones de parados en lugar de cuatro. ¿Alguien ha pensado por algún momento en los miles de millones que los emigrantes han aportado a las arcas del Estado y de la Seguridad Social? ¿Se ha planteado alguien que gracias a la inmigración España ha podido crecer a cuotas económicas insospechables y que nos hemos encontrado con cinco millones de personas en edad de trabajar sin tener que haber pagado lo más mínimo por su formación? Se impone un poco de pedagogía en este ámbito por parte del Estado y de los medios de comunicación.

Es necesario, por tanto, decir la verdad. Los inmigrantes no han venido en época de crisis para competir con nosotros por un puesto de trabajo. Han venido en época de bonanza y por motivos personales, evidentemente, pero también a contribuir a nuestra economía. Es de justicia, por tanto, que estén en las mismas condiciones que los nacionales. Ellos no son la causa de la crisis. Son, como los nacionales, víctimas de la crisis. Brotes de racismo y xenofobia han surgido tanto en época de crisis como en época de bonanza. Cerca de nosotros tenemos el ejemplo de Almería, por no hablar de Alemania o de Suiza. Los choques entre civilizaciones no son tanto fruto de una crisis como de una falta de información y de una educación deficiente.

Es necesario también educar en tolerancia tanto a los nacionales como a los inmigrantes. Educación que debe afectar a todos los grupos de población, tanto a los niños como a los jóvenes y adultos. Dudo, sin embargo, de que nuestros actuales sistemas educativos de España puedan ser calificados de modelos de tolerancia y dudo también de que nuestra sociedad española sea una sociedad tolerante. Basta con observar a nuestros políticos, con pensar en los miles de personas que tienen que llevar escolta en nuestro país, por no hablar ya de todos los que han tenido que emigrar del País Vasco por miedo a sus vidas.

El niño no nace intolerante. Si hay intolerancia en nuestra sociedad, es porque el niño y el joven han sido educados para la intolerancia ¿Cómo vamos a soñar en evitar el enfrentamiento con otras culturas, cuando se está fomentando el desprecio al propio conciudadano que piensa de forma diferente?

Es necesario también aplicar métodos científicos que contribuyan de forma eficaz a la desaparición de todos los tópicos y prejuicios que existen contra el inmigrante, para que resulte más fructífera la labor pedagógica que tanto los políticos, como los educadores y las ciencias sociales tienen que desarrollar en este ámbito. El Método MMPS, por sus características, por su probada eficacia y por la posibilidad de aplicarlo de forma masiva a través de los medios de comunicación de masas, es un instrumento de gran valor con el que se puede lograr en un corto espacio de tiempo un acercamiento extraordinario entre culturas.