Moratinos, el empecinado

La muerte del preso político cubano Orlando Zapata tras 86 días en huelga de hambre ha puesto de relieve algo que ya se sabía: el empecinamiento del ministro de Asuntos Exteriores, Miguel Ángel Moratinos, en mantener un acercamiento al régimen de La Habana, a pesar de la escasa voluntad de sus dirigentes de llevar a cabo reformas democratizadoras.
En esa reunión fueron varias las voces de parlamentarios que se alzaron para mostrar su incomprensión hacia la política impulsada por el ministro, empeñado en acabar con la Posición Común de la Unión Europea hacia Cuba. Y hasta se firmó una resolución en la que se instaba a las instituciones europeas y a los gobiernos nacionales a seguir, «en el marco de la Posición Común», una diplomacia encaminada a favorecer la transición en Cuba.
Moratinos ya vio frenado hace varias semanas su entusiasmo por el propio Zapatero, que desautorizó la idea de que eliminar la Posición Común como deseaba el ministro fuera una de las prioridades del semestre de presidencia española de la UE. Zapatero no quería que el asunto le enturbiara la consecución de otros objetivos.
La conveniencia de seguir con el empeño de arrastrar a los socios europeos a un acuerdo bilateral con Cuba suscita ya dudas incluso entre diplomáticos españoles con mayor o menor relación con los asuntos de la Isla.
Tras la muerte de Zapata, dirigentes de Exteriores llamaron al embajador cubano, Alejandro González Galiano, para pedirle explicaciones sobre lo sucedido. Igualmente, el embajador español en la Habana, Manuel Cacho, hizo gestiones ante el Ministerio cubano de Relaciones Exteriores, según pudo saber ABC.
Sin embargo, Moratinos continúa apostando por mantener los lazos con las autoridades cubanas. Y en la misma línea, el secretario de Estado para Iberoamérica, Juan Pablo de la Iglesia siguió defendiendo en la citada reunión de parlamentarios europeos, la necesidad de cambiar la política europea adoptada hace 14 años. Pero, como le replicó el diputado portugués José Ribeira e Castro, el problema no es que esa Posición Común date de 1996, sino que la dictadura cubana es de 1958.
Moratinos mantiene su argumento de que la política adoptada por la UE en tiempos de José María Aznar no dio resultados, mientras que la del actual Gobierno permite decirle las cosas a los cubanos y ha conseguido la liberación de algunos presos. En realidad, después de dos complacientes visitas a La Habana, en la que no tuvo ni un sólo minuto para los disidentes, lo que ha logrado el ministro es la excarcelación de unos pocos presos en situaciones de salud delicadas y la expulsión de cuatro de ellos a España, contra su voluntad.
España ha venido insistiendo en las reuniones que ha mantenido en el mecanismo de diálogo sobre Derechos Humanos en la puesta en libertad de determinados presos políticos. El Gobierno invoca en sus contactos razones humanitarias, pero no revela los nombres de las personas sobre las que se interesa.
En la última reunión de ese mecanismo la delegación española expresó su preocupación por el deterioro del estado de salud de Zapata. Como siempre, los cubanos tomaron nota de los que se les dijo, pero no hicieron nada.
Actualizado (Martes, 02 de Marzo de 2010 20:01)


