Globalización e intereses estratégicos: amenazas para la supervivencia de los pueblos indígenas

Por: CCS el 13/12/10 07:20

Tiempo estimado de lectura : 4 minutos

La base de la lucha contra la pobreza extrema que amenaza a miles de pueblos indígenas tiene su base en el reconocimiento al derecho a la tierra. No como un derecho a la propiedad privada, sino como un bien de la comunidad para vivir en armonía.

Este año ha comenzado la recogida de varios años de siembra para que se reconozcan los derechos que reclaman los pueblos indígenas en el plano internacional. Temas como la libre determinación, el bienestar de los pueblos por medio del respeto hacia tierras ancestrales, la salud y los derechos humanos ya no son monopolio del hombre “civilizado” en el marco del “Estado moderno”.

Mirna Cunningham, mujer indígena, doctora y antigua rectora de la Universidad Regional de la Costa Caribe de Nicaragua, presentaba en Naciones Unidas el informe que materializa años de esfuerzo y que sienta las bases para que miles de pueblos indígenas en todo el mundo puedan mantener sus señas de identidad y sobrevivir.

Estos pueblos han conseguido un foro internacional permanente para que puedan participar y convertirse en protagonistas de su propio destino. Han conseguido que se aprobara la Declaración de derechos de los pueblos indígenas, que puede servir a la sociedad civil, a los Estados y a estos pueblos ancestrales a sentar unas bases de convivencia que permita el diálogo y un mutuo enriquecimiento.

La lucha por el bienestar y la erradicación de la pobreza están entre los principales objetivos de muchos pueblos indígenas diezmados por enfermedades, marginación y el desarraigo que para ellos supone la desvinculación de sus tierras por medio de realojamientos.

La globalización moderna amenaza la supervivencia de estos pueblos, asentados muchas veces en tierras “estratégicas” para la extracción de riquezas naturales que alimentan el modelo de desarrollo de la economía de mercado.

Para sobrevivir, millones de personas se ven obligadas a emigrar a las grandes ciudades, el primer paso hacia la pobreza extrema, la pérdida de sus raíces, de su alimentación y de sus costumbres que buscaban el equilibrio y el bienestar de la comunidad. El mundo pierde así la riqueza que suponen la diversidad cultural y las tradiciones de muchos de estos pueblos, forzados a trabajar en condiciones de esclavitud en tierras a las que antes pertenecían y que ahora están en manos de terratenientes porque lo dicen unas escrituras.

Artículo de Carlos Miguélez Monroy, periodista y coordinador del Centro de Colaboraciones Solidarias.

La foto es de Airín en flickr

Actualizado (Lunes, 27 de Diciembre de 2010 23:55)